No me llames extranjero porque haya nacido lejos
o porque tenga otro nombre la tierra de donde vengo.
No me llames extranjero porque fue distinto el seno
o porque acunó, mi infancia, otro idioma de los cuentos.

Hoy de la mano de María en su Natividad y bajo el grito de Jesús "Effetá" se nos invita a la apertura, a repensar nuestro abrirnos a la vida, a la nueva sensibilidad que él da.